¿Qué es el Karma?

En el budismo, la palabra sánscrita Karma significa «acción», y se define como la intención manifestada en el pensamiento, el cuerpo y el habla – es el propósito que produce Karma, y no el acto mismo.

Todos en este mundo están sujetos a la gran cadena de causas y efectos, sucesiones de renacimiento y muerte, llamada ley kármica. La razón es comparada con la semilla y las consecuencias con el fruto. Los beneficios del karma se cosechan en forma de felicidad o miseria dependiendo de la naturaleza de los actos cometidos.

Cada pensamiento, acción, palabra, deja huellas «vibratorias». Estas maduran, atrayendo hacia nosotros las consecuencias de la misma naturaleza, y por lo tanto forman lo que nos sucede, a nuestra realidad personal.

Así que cosechamos lo que sembramos. Si planto semillas de berenjena, obtendré berenjena, no col. Además, ¿no decimos que «la bondad atrae la bondad» y que «la violencia atrae la violencia»? ¡Karma!

Pensamos que el Karma se refiere al pasado, pero en todo momento se está creando: los gestos, las palabras y los pensamientos lo hacen. Hay de muchos tipos, sin embargo hay dos categorías principales: el que produce sufrimiento y el que nos libera de él.

Por ejemplo, si te calumnias o te doy un puñetazo, estas acciones lo crean. Cuando uno habla, lo genera, lo mismo ocurre con lo que uno piensa. El silencio es uno positivo. No dejarse llevar durante una conversación hirviente, también. De igual manera, la meditación zen (zazen) tiene una influencia, aquí y ahora y para el futuro.

El karma no es ni un castigo ni una recompensa, es simplemente un gigantesco espejo cósmico que refleja lo que uno «emite».

Es un concepto muy mal entendido en Occidente, se interpreta como una especie de destino inmutable, un castigo o recompensa divina por acciones pasadas.

Es un grave error creer que es una fatalidad, porque cada uno de nosotros puede trabajar para mejorar su karma individual. Por favor, comprenda que de un momento a otro, nuestros pensamientos, acciones y palabras cambian y lo transforman. En otras palabras, el karma es la memoria de tu vida y representa tu voluntad, tus intenciones, el tipo de espíritu que tienes.

El que producimos «ahora» se manifestará en esta vida y en las futuras. Si nuestro karma se encuentra «manchado» por algo muy grave como una violación o un asesinato, las consecuencias se aparecen en muchas reencarnaciones si no lo purificamos. De manera similar, lo que nos sucede en esta puede ser el resultado de causas de nuestras vidas pasadas.

Uno debe buscar constantemente mejorar su karma haciendo buenas obras y respetando el Dharma. El objetivo es librarse del ciclo de muerte y nacimiento (samsara) y alcanzar la liberación final.

A través de la práctica de Zazen y la conciencia hishiryo, es posible purificarlo. Son las condiciones ideales para la no producción de karma.

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