Las cuatro nobles verdades (explicadas)

Después de que Buda abandonó la vida mundana y se sentó a meditar bajo el árbol Bodhi, alcanzó la iluminación. Dio sus enseñanzas en un lenguaje fácilmente comprensible para el hombre común en la forma de Cuatro Nobles Verdades.

Aunque el budismo se divide ahora en varias escuelas, cada una de las cuales tiene su propio conjunto de creencias, la esencia del budismo se resume en las Cuatro Nobles Verdades enunciadas por el Buda.

Primera Verdad Noble – Vivir significa sufrir

Hasta la edad de 29 años, el Príncipe Siddhartha (nombre real de Buda) fue confinado a las cuatro paredes del palacio por su padre. Cuando salió por primera vez del palacio, vio cuatro cosas que dejaron un profundo impacto en su mente tierna e ingenua: un bebé recién nacido, un anciano lisiado, un hombre enfermo y el cadáver de un hombre muerto.

El Príncipe, que se había criado en el regazo del lujo, ajeno al sufrimiento en el mundo fuera del palacio, se sintió profundamente perturbado cuando vio la muerte, la miseria y el sufrimiento con sus propios ojos.

Durante su meditación, se dio cuenta de que «la vida es sufrimiento». La razón de esto es el hecho de que los seres humanos no son perfectos. Del mismo modo, el mundo habitado por ellos también está lleno de imperfecciones.

El Buda se dio cuenta de que durante su viaje por la vida, un ser humano tiene que soportar muchos sufrimientos -físicos y psicológicos- en forma de vejez, enfermedad, separación de los seres queridos, privaciones, encuentros con situaciones y personas desagradables, lamentos, tristezas y sufrimientos.

Todas estas desgracias le suceden a los seres humanos porque están sujetos a deseos y ansias. Si son capaces de conseguir lo que aspiran, obtienen placer o satisfacción. Pero esta alegría o placer es también de corta duración y no dura demasiado. Si tiende a durar demasiado tiempo, el placer asociado con él se vuelve monótono y se desvanece.

Segunda Verdad Noble – El origen del sufrimiento es el apego

La segunda verdad noble nos dice que la raíz de todo sufrimiento es el apego. Para evitar el sufrimiento, necesitamos entender qué es lo que causa el sufrimiento y luego eliminar estas causas de nuestras vidas.

Según Buda, la causa básica del sufrimiento es «el apego al deseo de tener (ansia) y el deseo de no tener (aversión) «.

Todos nosotros tenemos deseos y antojos. Ya que no podemos satisfacer TODOS nuestros deseos y ansias, nos sentimos perturbados y enojados, lo cual no es más que otra manifestación de sufrimiento.

Lo mismo ocurre con las personas que son demasiado ambiciosas y buscan demasiado. A medida que logran lo que desean, se vuelven lujuriosos y quieren más de ello. Y así continúa el círculo vicioso.

El otro problema señalado por Buda aquí, que es muy pertinente, es que negar el deseo (o privarse de uno mismo) es como negar la vida misma. Una persona, dijo, tiene que elevarse por encima de los apegos y para ello no necesita privarse. El problema surge cuando no sabe dónde poner fin a sus deseos. Y cuando cede a sus deseos, se convierte en esclavo de ellos.

Tercera Verdad Noble – La cesación del sufrimiento es alcanzable

Buda declaró que para poner fin al sufrimiento, necesitamos controlar nuestros deseos o practicar el no apego. Esto puede parecer difícil, pero puede lograrse mediante una práctica diligente.

Esta liberación del apego y la pena libera la mente de todos los problemas y preocupaciones. El logro de esta liberación se llama «Nirvana» en sánscrito y «Satori» en japonés.

Cuarta Verdad Noble – El camino a la cesación del sufrimiento

Buda dice que la salvación (Nirvana/Satori) es una condición que puede ser alcanzada llevando una vida equilibrada. Y para llevar una vida equilibrada, uno necesita seguir el Óctuple Sendero que es un’sendero gradual de auto-mejora’.

El camino hacia el Óctuple Sendero es el Zen.

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